No existe una rutina única que funcione para todos. Conocer tu tipo de piel es el punto de partida para elegir productos que la equilibren en lugar de forzarla.

Piel grasa

Tiende al brillo y a los poros visibles. Opta por limpiadores suaves, texturas ligeras en gel y una hidratación no comedogénica. Aunque parezca contradictorio, hidratar bien ayuda a regular la producción de grasa.

Piel seca

Se siente tirante y puede descamarse. Necesita limpiadores no agresivos, cremas más ricas con ingredientes como ceramidas o ácido hialurónico, y evitar el agua muy caliente que reseca aún más la barrera.

Piel mixta

Combina zona T grasa con mejillas normales o secas. La clave es la flexibilidad: puedes usar productos distintos por zonas y adaptar la rutina según la estación y las necesidades de cada día.

Los pasos que nunca fallan

Sea cual sea tu tipo de piel, limpiar, hidratar y proteger del sol forman la base de cualquier rutina eficaz. A partir de ahí se añaden activos concretos según tus metas.

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